Capítulo 17: Tentaciones y pruebas
La galería amaneció con un correo que me heló la sangre, un mensaje digital que se filtraba como veneno frío en la quietud matutina. Asunto: «Queja formal por plagio y difamación». Remitente anónimo, pero el tono era inconfundible: elegante, cortante, cargado de veneno sutil que se enredaba como vides espinosas. Mariel. Acusaba mis piezas de «Zafiro Roto» de copiar motivos de una supuesta colección privada de arte rumano que ella había «curado» años atrás, un lazo ficticio de propiedad que prete