La confrontación no fue planeada. Simplemente ocurrió, como un trueno que rompe el silencio de una tormenta contenida.
Isaías insistió, su voz un ancla en medio del caos:
—Si hay un secreto, que salga a la luz. Todos juntos. Sin escondernos más.
Acepté, el pulso acelerado por una mezcla de miedo y determinación. Invité a Luca, Jaime, Omar y a mis padres. A Mariel, le envié un mensaje directo: "Ven a casa. Hay algo que debemos hablar todos. Sobre el pasado. Sobre mí. Sobre ti".
Llegó vestida de