ETHAN
Regresé a mi celda con el olor de Dafne pegado a la ropa.
Ese perfume caro, elegante, insoportable… era lo único “fino” que tocaba aquí dentro, y aun así me daba asco. Porque no importaba cuántas veces viniera, no importaba cuántas veces dijera “mi amor” con esa voz dulce, yo solo veía su sonrisa cuando me arrestaron.
La sonrisa de una mujer que gana.
Llevaba más de cuatro meses encerrado.
Cuatro meses de rutina sucia, golpes, gritos, comida mala y silencio.
El peor silencio era el que no