DAFNE
Me puse el vestido con prisa. La habitación del hotel olía a perfume caro y a sudor ajeno. La luz era tenue, la música estaba baja y el hombre detrás de mí se acomodaba la corbata. A mí me daba igual. Solo quería terminar con esto rápido.
Me miré al espejo mientras me soltaba el cabello. Tenía el maquillaje perfecto, la piel impecable, el cuerpo que todos deseaban… y aun así, por dentro, sentía un vacío que no se llenaba con nada.
De pronto, una náusea me subió desde el estómago. Me llevé