DEYVID
La llamé diecisiete veces.
Diecisiete. Las conté porque mi teléfono las contó por mí, cada una registrada en el historial como prueba de mi desesperación. Diecisiete llamadas que fueron a buzón de voz. Seis mensajes que quedaron en visto. Y un apartamento decorado para una cena que nadie iba a comer.
Había comprado velas. Preparé pasta porque Ashley una vez me dijo que la pasta italiana le recordaba a las historias que Leyla le contaba sobre Roma. Puse la mesa con dos platos, dos copas y