Deivyd
Me despertó el dolor de cabeza.
No un dolor de cabeza normal. Un dolor de cabeza que parecía diseñado por el mismísimo demonio como castigo por cada decisión que tomé la noche anterior, que no recordaba, lo cual era parte del problema.
Estaba desnudo.
Y lo tercero: había un cuerpo a mi lado.
Maldije por lo bajo. La chica del bar. La morena del casino con la que bailé. Había terminado en su habitación. Borracho. Desnudo. En la cama de una desconocida
Giré la cabeza despacio, preparándom