CAPÍTULO 208

Adonias

Me dolía todo. Sin embargo me levanté y miré a mi novia dormida en el sillón.

Necesitaba hacer algo por ella. Algo que compensara la noche de desastre que le hice pasar. Y lo más básico, lo más inmediato, lo que cualquier novio que se precie debería hacer por la mujer que durmió en un sillón incómodo cuidando su borrachera, era llevarle desayuno.

La cocina estaba al fondo del pasillo. Si llegaba sin que nadie me viera, podía preparar dos platos, subir y desayunar con Valentina en la ha
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