Valentina
Mía me miró de arriba abajo con la expresión de una cirujana que evalúa a su paciente antes de operar.
—No —dijo.
—¿No qué?
—No vas a entrar a la pasarela de prueba vestida así. —Señaló mi blusa holgada con un gesto que era puro Leyla Wilson—. Valentina, eres diseñadora de moda. Diseñas ropa increíble para mujeres con curvas. ¿Y tú te vistes como si quisieras desaparecer dentro de tu propia ropa?
—Es cómoda.
—Es un paracaídas con mangas. Ven conmigo.
Me arrastró hasta el showroom de l