Un pececito.
PUNTO DE VISTA DE Catalina.
«Cierre la puerta al salir, señorita Torres », dijo con voz monótona, sin apenas mirarme. «Y si viene mi prometida, déjela pasar».
Me llevó un momento asimilar sus palabras, y cuando lo hice, la palabra «prometida» me golpeó con fuerza como una bofetada y mis manos se impacientaron por devolverle el favor.
Aunque su rostro no se inclinó como si estuviera jugando conmigo, supe que lo había dicho a propósito para echar sal en mi herida.
¿Por qué tuvo que decir esa pal