PUNTO DE VISTA DE Adrián
Me senté detrás de mi escritorio, perdido en mis pensamientos. Hacía días que no intercambiaba más que unas pocas palabras con Catalina.
Todas nuestras interacciones habían sido estrictamente profesionales. Ella había dejado claro que no quería nada más que eso, pero eso no hacía que fuera más fácil de aceptar.
La envié con algunos empleados al imperio Delgado para asegurar la asociación con la empresa.
Aunque era terca, era profesional e inteligente, y era la persona a