No puedo esperar hasta el año que viene, quiero la boda este año.
Punto de vista de Adrián
Me apoyé en la barandilla de la terraza, mirando las estrellas. Estaban esparcidas por el cielo, silenciosas, fuera de mi alcance.
Inspiré hondo, dejando que el aire frío de la noche llenara mis pulmones. Mi mente volvió a lo ocurrido ese día, al salón de Catalina, al momento en que le dijo a Carlota que yo era su novio.
Sentí una mezcla de emociones con solo pensarlo. Catalina había sido tan valiente, allí de pie, diciendo la verdad a su hija.
No se escondió ni dudó. Estaba orgullosa de nosotros, de lo que teníamos.
¿Y yo? Yo también me sentí orgulloso.
Pero había algo más, algo que me retorcía el estómago de culpa.
¿Cómo podía sentirme orgulloso cuando todavía la mantenía en secreto frente a mi propia familia? La estaba negando.
Y allí estaba yo, en esa terraza, escondiéndome de la verdad como un cobarde.
Unos pasos a mi espalda me sacaron de mis pensamientos. Me giré y vi a mamá de pie, mirándome.
Tenía esa expresión suave de siempre, la que antes hacía que