No puedo despedirla sin más.
Punto de vista de Adrián
Tomé una bocanada de aire, intentando pensar rápido. Todos me miraban, esperando que dijera que haría lo que me pedían.
Pero no podía. No con Catalina. No de esta manera.
—Yo… yo no puedo simplemente despedirla —empecé, eligiendo las palabras con cuidado—.
—Catalina es… una parte importante del equipo. Está trabajando en un proyecto que ahora mismo es crucial para la empresa.
Los ojos de Vera se entrecerraron, la mandíbula tensa.
—¿Así que ese proyecto es más importante que yo? —siseó.
Sí. Eso quería decir.
—No es así —repliqué de inmediato—. Papá, sabes lo importante que es este acuerdo con los inversores.
—Catalina es quien está manejando todos los detalles. Si la despido ahora, podría estropearlo todo. Podríamos perder millones.
El ceño de mi padre se profundizó mientras me observaba, claramente sopesándolo.
Por un momento, el silencio se adueñó de la habitación y sentí un pequeño destello de esperanza. No estaba diciendo que no de inmediato.
—Así que —cont