PUNTO DE VISTA DE Adrián.
Caminaba de un lado a otro por la oficina, con la mente a mil por hora. Era imposible que Catalinahubiera hecho eso.
Alguien la había tendido una trampa a propósito, pero ¿quién? ¿Y por qué? Cuanto más lo pensaba, más frustrado me sentía.
La puerta se abrió y Vera y Liliana entraron. Levanté la vista, sin estar preparado para lo que iban a decir.
—¿Por qué la has encubierto? —preguntó Vera, cruzando los brazos y mirándome con ojos penetrantes.
—No la he encub