Era hora de irse.
PUNTO DE VISTA DE Catalina.
Los últimos días habían sido una pesadilla. Dondequiera que iba en la oficina, la gente me miraba fijamente.
Susurraban a mis espaldas. Sentía que no podía respirar.
Zoe era la única que me apoyaba. No dejaba de decirme que no me preocupara, pero ¿cómo no iba a hacerlo?
Ya tenía suficientes problemas en casa con mi hija portándose mal, y ahora esto en el trabajo. Todo se estaba acumulando y apenas podía mantener la compostura.
Todas las noches me quedaba