El Peso de la Elección.
Lucca hablaba de futuro como si fuera un territorio estable, ya conquistado. Lo hacía con la naturalidad de quien nunca dudó de que ese futuro le pertenecía, de que bastaba con caminar hacia adelante para llegar.
Estaban sentados uno frente al otro, la mesa entre ambos ordenada con un cuidado casi ritual. Nada estaba fuera de lugar: ni los cubiertos, ni los silencios.
—Podríamos mudarnos el próximo año —dijo él, mientras partía el pan—. Algo más grande. No por necesidad, sino porque sería cómod