Palabras irreales. 1
El lunes, muy temprano, Owen salió de casa y regresó a Seattle. No volvería hasta el viernes por la noche, siempre y cuando no surgiera algún imprevisto de último momento, porque con él nunca se sabía. Las medias vacaciones habían terminado y la rutina volvía a apretar, Edneris no se sentía del todo cómoda quedándose sola en aquella enorme casona, aunque al menos tenía la tranquilidad de no haber vuelto a saber nada de su hermana menor, Cloe, ni siquiera había asistido a la universidad en esos