Palabras irreales. 2
Edneris iba molesta dentro del auto; no podía creer el descaro de su madre al exigirle que terminara con Owen solo para que Cloe pudiera aprovecharse de él y sacarle dinero, aquello le resultaba absurdo, además, era imposible que Owen se fijara en su hermana, incluso si llegaba a dejarlo.
Se quedó sentada unos diez minutos después de estacionar frente al hospital, necesitaba despejarse y deshacerse de aquel mal humor, porque los pacientes no tenían por qué cargar con su mal genio. Respiró hondo