Por más que quisiera restarle importancia, la idea se quedó allí, clavada en su mente, por ética, le parecía que una relación con Owen sería lo más profano que podría hacer, lo había tenido como una figura paterna y, además, había sido su suegro. Los separaba una década de diferencia, pero dentro de ese conflicto moral también comenzó a considerar todo lo bueno que Owen tenía; su madurez, su caballerosidad, la seguridad con la que actuaba y la manera sincera en que la cuidaba y eso, por más que intentara negarlo, la hacía sentir especial.
— ¡Edneris, te estoy hablando! — Alice la tomó del brazo y Edneris ni siquiera se dio cuenta en qué momento había llegado a su lado.