Esfuerzo insuficiente. 1
El domingo a media mañana dieron de alta a Edneris, y estaba feliz —ya no quería estar más tiempo en el hospital—. No es que despreciara el lugar, solo que no era lo mismo ser paciente que practicante, y al final todo aquel esfuerzo, todo lo que soportó de Ernesto y su acoso, no valió la pena. Lo único que evitaba que se pusiera a llorar de decepción era que Owen la apoyaba en su decisión, y sus ojitos iluminados mientras le contaba sobre todos los lugares a los que la llevaría cuando vivieran