Había dado por sentado que nunca más volvería a ver a mi padre. Quedé tan impactada con la noticia de su aparición, que aún me cuesta creerlo. Después de que Antonio nos sorprendiera con semejante primicia, quise salir corriendo para ir al encuentro con mi padre, pero Lud y Massimo me lo impidieron.
―Ya me hice cargo, señora Reeves, su padre está en buenas manos.
Me indica Antonio, al verme tan desesperada. Sus palabras no me bastan para ofrecerme tranquilidad. Necesito comprobar por mí misma qu