La tarde se sentía extrañamente, llena de alegría. Apenas unas horas después del almuerzo, Sofía, Sarah, ya estaban de camino a un exclusivo atelier en el centro. Sofía y Sarah iban juntas en el auto de Sarah, riendo con nerviosismos. La madre de Alejandro las seguiría en su propio auto junto a su madre, bajo el pretexto de que ellas solo irían a revisar la calidad de la seda, ya que fueron a la oficina y escucharon todo.
Todavía no le habían dado la fecha de la boda, para no crear más ansiedad