Sofía despertó el sábado por la mañana, con el cabello regado por la cama y el cuerpo le dolía ligeramente, por la intensidad de lo que había vivido la noche anterior. Pero la sensación era agridulce en todo su ser. El dolor físico se disolvía ante la dulzura de su hombre, y el amor que rompió barreras que nunca pensó que tumbaría, y que siete años después de un amor que le dolió hasta el final, terminara con él, arrodillado y hablando de amor verdadero con ella.
El sol se filtró por las ventan