31- La Rendición del Deseo.
Sarah salió de la UCI, su mente aún envuelta en las órdenes de venganza que quería ejecutar. Se dirigió a la sala de espera privada del hospital, buscando un momento de silencio.
Apenas cruzó la puerta, encontró a Sofía y Alejandro esperándola. Sofía, la hermana de Gabriel, se levantó de un salto. Sus ojos, normalmente brillantes, estaban hinchados y rojos por las horas de llanto y preocupación. Alejandro, aunque intentaba mantener la compostura de CEO, lucía agotado y pálido.
Al ver a Sarah, la armadura de Sofía se rompió. Corrió hacia su mejor amiga y la abrazó con fuerza.
—¡Sarah! ¡Gracias a Dios! ¿Qué fue lo que pasó? —sollozó Sofía.
Alejandro se unió al abrazo, rodeando a las dos mujeres. En el silencio de ese abrazo compartido, Sarah permitió que una parte de su tensión se liberara. Era la única familia que ella tenía en Madrid, el único apoyo que no se sentía forzado.
—Marco y Camila están detenidos, Sofía. Se acabó. Ya no pueden hacerle daño —dijo Sarah, con su voz ronca, llen