32- La Rendición del Deseo.
El tiempo se arrastró en la unidad de cuidados intensivos. Sarah se sentó junto a la cama de Gabriel, sosteniendo su mano que se sentía extrañamente tibia. Sofía y Alejandro esperaban afuera, en el silencio de la sala. La única luz en la habitación provenía de los monitores que dibujaban picos rítmicos y las luces tenues sobre el equipo.
El doctor Robles y su equipo estaban en la habitación. Habían estado reduciendo la sedación de forma gradual.
—Estamos cerca, señora Morales —susurró el doctor