30- La Rendición del Deseo.
El helicóptero de Duarte aterrizó en el helipuerto del Hospital Universitario Ruber Internacional en Madrid, el centro médico más avanzado y discreto que el dinero podía comprar. Gabriel fue ingresado de urgencia en la Unidad de Trauma y Reanimación.
Sarah, con el costado magullado y la sangre de Gabriel en sus manos, se negó a ser revisada de inmediato. Su mente robótica había tomado el control absoluto. Su primer acto fue encontrar al jefe de seguridad del hospital, exigir la máxima privacidad y ordenar que ningún medio de comunicación, ni la policía, tuviera acceso a la planta sin su autorización.
El neurocirujano jefe, con una expresión sombría, le dio una leve información de lo que Gabriel tenía. Traumatismo craneoencefálico severo, hemorragia interna y fractura de costillas.
—Necesitamos entrar a quirófano ahora mismo, señora Morales. El riesgo es alto y no podemos seguir esperando más —dijo el médico, entregándole un formulario de consentimiento.
En su mente, todo parecía un co