El regreso del señor Walker
A la mañana siguiente, John llegó al edificio administrativo del Grupo Walker. Su repentina desaparición en los últimos días había causado un verdadero revuelo. Nadie sabía con certeza qué estaba pasando. Los empleados cuchicheaban, los directores y accionistas exigían respuestas e incluso sus propios padres lo estaban buscando. Y, por supuesto, estaba Pamela White, la mujer que no dejaba de llamarlo insistentemente.
Bruce, como asistente, tuvo que esforzarse por esquivar las preguntas y mantener el secreto absoluto sobre el paradero de su jefe. Aunque tenía autonomía para manejar algunos asuntos, las decisiones más importantes dependían única y exclusivamente de John. Fue con alivio que, el día anterior, recibió una de las llamadas de John en la que le informaba que volvería al trabajo.
Cuando el coche de John se detuvo frente a la entrada del imponente edificio, el portero se acercó rápidamente para abrir la puerta del coche.
—Buenos días, Bill —saludó Jo