Luciano solo vio como Amelia se iba hacía su habitación, el hombre se quedó ahí parado, sentía un tremendo dolor en su miembro erecto, esto definitivamente no podía quedarse así.
El hombre tenía dos opciones: bien podría ir a su habitación y masturbarse con la imagen de la mujer que estaba a unas cuantas habitaciones de la de él, tal como lo había hecho ya en varias ocasiones o bien, podría ir a esa habitación y terminar lo que había comenzado.
Mil veces maldijo a Theodore Vanetto por haber inte