Amelia despertó adormilada, cansada y adolorida, el sonido de unos firmes pasos la había hecho reaccionar, solo alcanzó a ver una silueta desnuda, pero al no escuchar más, se volvió a quedar dormida.
La joven mujer solo vino a reaccionar cuando el aroma a una colonia conocida llegó hasta su nariz, de pronto abrió de golpe los ojos y vio al hombre que ajustaba su corbata para después colocarse un elegante reloj.
- Lu… Luciano… -dijo ella por inercia mientras se cubría el pecho con las sábanas.
El