El tiempo pasaba deprisa; ya habían pasado varios días después de visitar la tumba de Alessia. Luciano no paraba de pensar en que había una visita que no podía seguir posponiendo; no era que quisiera olvidarse de ella, pero debía reconocer que tenía miedo de ir y volver a sentir el dolor que siempre lo invadía.
Ir a ver a su madre no era lo mismo que ir a ver a Almendra, aunque recordaba claramente ese sueño profundo en el que estaba inmerso, en donde podía escuchar claramente la voz de su exmu