Amelia revisó que las niñas estuvieran bien aseguradas en el avión; luego Almendra la invitó a sentarse a su lado.
—Mami, ¿podemos platicar?
Amelia la miró, sonrió y dijo:
—¡Claro, mi niña! ¿Qué sucede? -dijo Amelia con calma.
—¿Cuándo serás mi mamá de verdad?
—¿Cómo?
—Sí, yo he visto que en las películas, cuando un papá y una mamá se casan, tienen hijos, pero en nuestro caso, ya tiene hijos y no se han casado. ¿Cuándo vas a ser nuestra mamá de verdad?
Amelia sintió aquello como un sincero recl