—Tú definitivamente te has vuelto loco, ¿verdad? —dijo Laura con el rostro marcado por la ira.
—¡No, cariño! Loco no estoy, jamás pensé que una relación con alguien como tú me traería beneficios a futuro. Tu marido prácticamente decide quién hace negocios en el país y quién no.
Hasta donde sé, tu adorable familia goza de una muy buena reputación; tu hija, tu esposo y tú son una referencia para las familias italianas. Si quieres gozar de una buena reputación como hasta ahora, deberás hacer lo que