Luciano sabía que hoy sería un largo día, iniciando porque esta mujer, estaba completamente seguro de que no dejaría el tema tan fácilmente.
- Barbara, te veo en mi oficina en 30 minutos. -dijo Luciano y luego terminó la llamada.
Barbara sabía que nada bueno saldría de esta conversación, ella necesitaba calmarse, estaba furiosa. Con rabia lanzo su móvil contra la pared, tomo las llaves de su auto y salió de su oficina.
Tan pronto como Luciano llegó a su oficina, ya había varios medios apostados en la entrada. El hombre, con ayuda de sus escoltas, logró esquivar a los periodistas, quienes lanzaban tres preguntas únicamente.
- Señor D’Angelo, ¿cuál es su postura al respecto? ¿Es verdad que Amelia Torres es su esposa? ¿Esto no es un montaje?
Luciano al principio llevaba la idea de no dar declaraciones; sin embargo, era necesario recalcar en qué punto estaba, así que les pidió a sus escoltas que abrieran paso y se plantó frente a la entrada del edificio donde estaban las oficinas del grupo