Luciano la observó y supo que esta mujer no pararía de hacer preguntas hasta que él respondiera aquellas.
- ¿Qué bueno que preguntas? yo solo gano un poco de paz y tranquilidad… Amelia, no creas que soy un monstruo, simplemente estoy haciendo lo que debo hacer, una porque sí, no lo voy a negar, no cumplí con mi palabra y eso, eso me está carcomiendo por dentro, y dos, que es lo más primordial para mí, es la vida de mi hija.
¿Sabes? Muchas veces he hecho cosas por el bien de mi hija, pero lo que yo creo que es bueno para ella, en muchas ocasiones, termina siendo lo contrario. Ella te eligió a ti; es una niña muy lista y confío en su buen ojo, ella no pudo haber elegido mal a quien quería que fuese su madre.
- ¿Qué hay entre tú y yo? -preguntó Amelia tratando de indagar en cómo estaban ellos dos relacionados.
Luciano entendió perfecto la referencia y sonrió, tomó el folder y caminó nuevamente a donde estaba su maletín.
- Bueno, nunca hablamos de aquello, en su momento, tú tenías un probl