Luciano sintió un gran alivio cuando vio que Barbara salió de su oficina, creía que esta mujer desataría todos sus demonios ahí.
Él tenía que ser honesto, todo esto le estaba viniendo como anillo al dedo, sí, así como se oía, no podía negar las dos cosas que dijo.
En el trabajo, Barbara y él juntos eran imparables, pero, solo un ciego no podría ver que aquella mujer estaba hambrienta y sedienta de poder. Tal vez, en un principio se mostraba como una persona que, solo buscaba un poco de reconocimiento; sin embargo, a medida que el éxito la fue alcanzando, el verdadero rostro de Barbara salió a la luz.
Por otro lado, su relación sentimental fue algo que les convino a los dos, ella no tenía pareja y él no quería una, ambos solo buscaban desahogarse y todo resultaba bastante bien, o al menos eso creía, por lo que, la reacción de esta mujer era de esperarse, aunque no a ese grado.
Al final, él sabía que Barbara jamás podría fungir como madre de Almendra y él, por su lado, jamás había pensad