Luciano sintió un gran alivio cuando vio que Barbara salió de su oficina, creía que esta mujer desataría todos sus demonios ahí.
Él tenía que ser honesto, todo esto le estaba viniendo como anillo al dedo, sí, así como se oía, no podía negar las dos cosas que dijo.
En el trabajo, Barbara y él juntos eran imparables, pero, solo un ciego no podría ver que aquella mujer estaba hambrienta y sedienta de poder. Tal vez, en un principio se mostraba como una persona que, solo buscaba un poco de reconocim