Luciano llegó al hospital lo más rápido que pudo, al hacerlo, se dirigió al pabellón donde encontraría al doctor Pedroza.
- Señor D'Angelo, llegó muy rápido. -dijo el médico levantando la vista de los estudios que revisaba.
- Doctor Pedroza, dígame, ¿qué sucede con la señorita Torres?
- Señor D’Angelo, me temo que no son buenas noticias. La resonancia magnética muestra algunas secuelas luego del altercado, se le hicieron algunos análisis neuropsicológicos y todo apunta a que, Amelia Torres, pareciera haberse quedado en una época pasada de su vida.
- ¿Es permanente? -preguntó Luciano con seriedad.
- Aún no lo sé, podemos seguir haciéndole estudios y definir bien qué sucede, pero, en definitiva, tenemos un problema mayor, pues ella sigue insistiendo en que estaba embarazada. ¿Usted puede decirme si eso es correcto?
- Sí, pero eso sucedió hace casi 4 años, no sé bien la historia, solo sé que ella perdió a su hija hace 4 años.
- ¡Dios! Eso era lo que me temía, pues ella insiste en q