Mientras aquel hombre que, una vez estuvo renuente a formar una nueva familia manejaba seguro de que ya faltaba poco para que volvieran a reunirse con sus hijas. En Lazio, Laura sintiendo que ya no podía más con la soledad y el peso de sus acciones, decidió salir de su enorme casa e ir a ver a su padre a las oficinas del grupo PVD.
- Señor… -dijo la asistente de Massimo con un poco de nervios.
- Dime, ¿Qué sucede? Estoy ocupado. -dijo el hombre sin levantar la vista.
- Afuera esta su hija…
- ¿Pa