Tras varios días, la espera había terminado, Luciano finalmente recibió la información que tanto había esperado.
En este preciso momento, conducía hacia el nuevo lugar donde vivirían en Italia, al hacerlo, no pudo evitar ver por el retrovisor, ahí estaba Amelia con los ojos cerrados y en la sillita de auto estaba su pequeño Olaf.
Aquella escena le recordó al día en que habían llegado a Noruega, cuando todo era completamente diferente. Amelia estaba aterrada, muy delgada y pálida, mientras su peq