Massimo acompañó a Laura a casa; ahí le preparó un té que la ayudó a dormir. Él más que nadie conocía esa terrible sensación de abandono a uno mismo.
Conocía cómo era estrellarse con la dura realidad, quiso evitárselo, pero tal como ocurrió en aquel entonces con Caterina, ella también hizo lo mismo que él.
El hombre había llegado a la conclusión de que cada uno de sus hijos debía aprender de sus propios errores. Massimo no siempre estaría ahí para solucionar todo, eso era verdad y eso era lo qu