La casa en Suiza era demasiado perfecta, muy segura, espaciosa y, sobre todo, estaba vigilada por seguridad las 24 horas. La ubicación era remota, un lugar perfecto para tener a una gran familia lejos de todo lo que pudiera hacerles daño.
Aquel lugar no era una casa, era prácticamente un castillo, uno en donde vivían desde hace dos semanas: Ángela, Valentina, Almendra, Vanessa y sus treinta y tres hijos.
Todo el mundo se estaba adaptando lo mejor que podía a esa nueva normalidad, pues de estar