Los días pasan y Almendra comienza su tratamiento, puede resultar agotador, pero, al sentirse cuidada por Amelia, la niña muestra una valentía que solo un niño podría mostrar.
Almendra no entiende qué sucede, solo sabe que cada 3 días debe ir al hospital y que “Meli” es quien le da un poco de sangre.
La niña se siente sumamente feliz, pues su sueño de tener una mamá se ha vuelto realidad. Meli, como suele llamarla para no decirle miss Amelia, le permite que use ese diminutivo, aunque suele rec