Tras aquella visita de Pietro, un mes ya había pasado, en la mente de Luciano estaba que Pietro solo le había dicho lo que él quería escuchar, sabía que bien podía ser verdad lo que decía y bien podía no serlo, debido a ello, continuo con la investigación por su parte.
El hombre tenía en mente que hasta que no pudiese ver que Pietro de verdad hablaba enserio, no podría abandonar nada de lo que ya llevaba avanzado.
Mientras tanto, su vida continuaba tan normal como debía, al menos hasta esa mañana de viernes, en la que todo marchaba como de costumbre, bueno, eso era lo que él creía hasta que Tadeo entró a su oficina con el rostro pálido.
- Señor… Tengo algo que quiero consultarle.
- ¿Qué sucede Tadeo? ¿Por qué esa cara? -dijo Luciano al ver como el joven se acercaba a él con una serie de papeles en mano.
- Señor, será mejor que vea este estado de cuenta… -dijo Tadeo extendiendo un boche de hojas de un banco italiano. – Dígame que usted autorizo varios de esos movimientos.
- ¿Movim