Luego de aquel susto, luego de un par de días, Vania finalmente pudo ser estabilizada, salir del hospital y regresar a casa de los Legrand.
Lo sucedido con Vania, le había caído como anillo al dedo, Paolo no lo tenía planeado, pero, esto sirvió para apresurar las cosas que bien podrían haberle llevado más tiempo.
Vania, hoy miraba por la ventana de su habitación, veía cómo el personal de la casa, trabajaba diligentemente en preparar todo para la ceremonia que se celebraría esta tarde en casa.