Vania se queda muda ante aquellas declaraciones, piensa en sus hermanas, las cuales están a varias horas de ahí, lleva al menos 4 meses sin verlas, una terrible angustia la invade, sus ojos se llenan de lágrimas, quiere decir algo, pero a penas y puede articular palabra.
- ¿Qué? ¿Acaso es tan difícil de decidir? Como te lo dije, no tienes muchas opciones… -dijo Paolo burlonamente.
Tras unos minutos de silencio, alguien llamó a la puerta e intentó abrirla desde fuera, Paolo se acercó al oído de Vania y dijo:
- ¿Sí o no? Tu decides, el destino de tus hermanas y que digo algo más, no solo el de ellas, de tus padres también, esta en tus putas manos, ¿Sí o no?
- Sí… -dijo Vania sin mirarlo a los ojos.
Aquella respuesta hizo que él sonriera de medio lado y volviera acercarse a ella.
- Más te vale que cumplas con lo que acabas de aceptar y… No le digas nada a nadie de esto, porque al primer indicio de que me has traicionado… Una de ellas se muere… ¿Entendiste? Además, que tanto te haces la of