Isabella se había desvelado dormía la noche anterior. Su cabeza le daba vueltas y vueltas al email que había recibido la noche anterior.
Esa sola línea, esa sola foto, y la seguridad de que alguien sabía mucho más de su vida privada de lo que debería pero ¿Quien? ¿Celeste? Tanto drama por un capricho… ¿sera?
—¿Tu papá está enfermo? —preguntó Alex, apoyado en el marco de la puerta, con una taza de café en la mano.
—En realidad hace algún tiempo no hablo con él, así que no lo sabía. Se suponía