Eran las tres de la mañana, Isabella estaba sentada frente al monitor de su computadora, en la sala de servidores de Nova Lab. Tenía ojeras, un café frío a su lado y una carpeta abierta con documentos de Maurice Adler.
—Tres días —murmuró—. Tres días para elegir entre mi padre, Alex o mi nombre.
La voz de Dani interrumpió su pensamiento.
—Isa… encontramos algo. Y no te va a gustar.
—Dímelo.
—El archivo está encriptado, pero logré romper parte del código. Maurice no solo te espía… tiene acceso c