Tres meses.
Eso fue todo lo que Isabella y Alex decidieron esperar desde la propuesta hasta el altar.
—¿Tres meses? —le preguntó Dani cuando se enteró—. ¿Estás embarazada?
—¡No! —rió Isabella, aunque se sonrojó sin querer.
—Entonces ¿por qué tan rápido?
—Porque ya esperamos demasiado para estar en paz —respondió ella—. Y porque la vida es corta.
La propuesta fue sencilla.
Un martes por la tarde, después del trabajo, en el jardín de la casa que ahora compartían. Isabella estaba leyendo en la ham