La primera compuerta cedió con un zumbido agudo, luego de tres intentos de descodificación manual. El sistema no respondía a ningún protocolo estándar. Ni huella, ni códigos, ni secuencias eléctricas. Solo la presión medida y calibrada de manos humanas que sabían exactamente qué hacer.
—No hay duda de que Maurice rediseñó este lugar para no dejar rastros digitales —murmuró Carla mientras examinaba los sensores de la pared—. Todo está desconectado del mundo.
—Eso lo hace más difícil para él tamb