—Necesitamos anticiparnos, no seguir reaccionando —dijo Carla, dejando caer una carpeta repleta de documentos sobre la mesa del salón de conferencias.
—Estoy de acuerdo —intervino Parker, acomodándose los lentes—. Si seguimos esperando a que Maurice mueva ficha, él dictará el ritmo del juego. Y no vamos a ganar así.
Dani se apoyó en el respaldo de la silla, cruzando los brazos.
—Entonces necesitamos un plan que él no pueda predecir.
—Uno que ni Isabella conozca completamente —añadió Carla co