Al fin podía irme a mi hogar.
O bueno, eso creía que iba a poder hacer. Ya estaba en las afueras del edificio Sunday Crazy con gran parte de mi historia impresa.
Iba a buscar a las latinas, aquel grupo de mujeres pertenecientes a la vida alegre. O bueno... No tan alegre en verdad, no considero alegre una vida en la que tengas que fornicar con tipos asquerosos con tal de poder tener algo de dinero para poder subsistir.
Más cuando la prostitución solo era el camino más fácil para los violadores d