Ya estaba postrada al frente de lo que parecía ser la morada de Joseph, o podría decir incluso mansión. La magnitud y longitudes de aquella "casa" no era común, tenía toda una parcela antes de siquiera poder llegar a la puerta que fácilmente serviría como campo de carreras olímpicas de caballos, toda una epifanía el poder cruzarla.
Pero más importante, esa caminata fue mi rutina de ejercicio de todo el año.
Toque la puerta, deseando que alguien me abriera rápido para no tener que seguir aguanta